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Ante una posible pandemia de "gripe porcina"

Saturday 16 May 2009

LIT-CI

Ante una posible pandemia de "gripe porcina"

DIEGO CRUZ

Años de neoliberalismo y degradación de la salud pública ponen los trabajadores en la mira de una posible pandemia.

El mundo acompaña con preocupación el riesgo de una nueva pandemia. Desde el alerta emitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el día 24 de abril, hasta 8 de mayo, cuando cerrábamos este artículo, fueron confirmados aproximadamente 2.400 casos de la llamada "gripe porcina", en 24 países diferentes. El número oficial de muertes, según la OMS, es de 44. Sin embargo, sólo en México ya habían sido confirmadas 42 muertes.

En unos días, la gripe porcina tomó cuenta de los noticiarios, compartiendo el espacio con la recesión mundial. La pandemia, una epidemia que se propaga rápidamente por varios países, fue inicialmente identificada en México. Sería una nueva especie de gripe (virus influenza), surgida a través de una mutación del virus en cerdos. Eso permitió que alcanzara y fuera transmisible en seres humanos.

En poco tiempo, la nueva variación del virus mostró ser fácilmente transmisible, diseminándose a otros países e incluso a otros continentes. Ya aparecieron casos en Francia y Gran Bretaña. En Brasil, habían sido confirmados cuatro casos, este último jueves. Según el Ministerio de la Salud, estas personas habrían contraído el virus en el exterior. Otras 15 personas que viajaron a México están bajo vigilancia médica.

Orígenes de la gripe

México, que sufre el drama de ser el epicentro de la enfermedad, vive días de pánico. Con las calles desiertas, los locales públicos cerrados y el transporte paralizado, el país está en estado de emergencia. Las pocas personas que se aventuran a caminar por las calles intentan protegerse de la infección con máscaras quirúrgicas o barbijos, cuyo efecto contra el virus es discutible. Según la OMS, 19 personas habrían muerto víctimas de la gripe porcina, en el país, pero ese número puede ser muy superior.

La enfermedad habría aparecido en el distrito de Gloria, a 10 kilómetros de las Granjas Carrol, enorme criadero de cerdos subsidiario de la multinacional norteamericana Smithfield Foods. Vecinos de la región reclaman de las deyecciones depositadas a cielo abierto y de la contaminación causada por la empresa. La multinacional estaba anteriormente situada en los estados norteamericanos de Virginia y Carolina del Norte, siendo expulsada por dañar al medio ambiente. Aprovechándose de las facilidades del Nafta (bloque económico que engloba EE UU, Canadá, y México), la empresa decidió instalarse en México. A partir de ahí, la gripe se propagó.

El 29 de abril, la OMS accionó la "alerta 5" para pandemias, en una escala que va de 1 a 6. El nivel de este alerta corresponde a "pandemia inminente", aunque muchos consideren que ésta ya es una realidad hoy. El miedo y el pánico se diseminaron rápidamente, como reflejo de la catastrófica "gripe española" de 1918, que alcanzó a la mitad de la población mundial y costó entre 20 y 40 millones de vidas.

Historia mal contada

El primer aspecto que llama la atención del más reciente brote de gripe se refiere al atraso de las autoridades mexicanas e internacionales para alertar públicamente el riesgo de la enfermedad. Funcionarios de salud de México y de organismos latinoamericanos e internacionales ya tenían conocimiento del riesgo de la nueva gripe al menos dos semanas antes del alerta oficial de la OMS. Pero prefirieron guardar silencio.

Tras anunciarse los primeros casos de la enfermedad y su rápida diseminación a otros países, la primera medida concreta tomada por la OMS fue cambiar el nombre del virus. Presionada por los grandes ganaderos y multinacionales, la organización cambió el nombre de "gripe porcina" por el de H1N1, aumentando aún más la desinformación sobre el problema.

Como si el riesgo de una pandemia ya no fuera dramático, esta ocurre en plena recesión. México es uno de los países más afectados por la actual crisis y uno de los que, recientemente, cerraron un acuerdo de préstamo con el FMI. A pesar de que, al parecer, este nuevo virus no es tan letal como el de la gripe aviaria no se puede prever su acción en los próximos días. Algunos expertos argumentan que, mientras la gripe aviaria es poco infecciosa y extremadamente letal, la gripe porcina es más fácilmente transmisible, pero poco letal.

Sin embargo, las informaciones sobre el H1N1 todavía son bastante precarias. Nadie garantiza que este virus no pueda sufrir mutaciones y volverse más fuerte y perjudicial al organismo humano. Gobiernos y autoridades internacionales se esfuerzan en mostrar que están preparados para enfrentar una posible pandemia. Pero la pregunta que surge es: ¿tras décadas de neoliberalismo, que destrozaron los servicios públicos de salud, y en plena crisis, será esta la verdad?

Virus de la pobreza

Según un reportaje del diario español El País, la pobreza y un precario sistema de salud pública fueron dos de los máximos responsables para que México haya registrado muertes con la gripe porcina. Según el periódico, aunque las autoridades mexicanas mantengan las identidades de los muertos en secreto, inspectores de la OMS habrían constatado que gran parte de ellos eran pobres.

Con un sistema de salud pública ineficaz e insuficiente, la población que no puede pagar por atención privada, prefiere automedicarse a buscar ayuda en los puestos de salud. Para empeorar el cuadro, los medicamentos son caros para una población de la cual el 40% se encuentra en el nivel de pobreza absoluta. El reportaje llama al sistema público de salud de México de "cómplice" del virus.

"Está muriendo gente pobre. ¿Por qué? Porque son personas que están acostumbradas a sufrir enfermedades, incluso gripes más o menos fuertes, y no ir al médico. Si un soldado de una base norteamericana presenta los mismos síntomas, en diez minutos está en la enfermería. Es una cuestión de costumbre social. El pueblo sabe que ir al médico cuesta dinero", afirmó a El País el funcionario de la OMS. Este es el otro reflejo perverso de esta pandemia de la pobreza y la miseria, profundizados por la crisis

Pero, no es sólo en los países periféricos que la crisis afecta la salud pública. En la misma Gran Bretaña, la crisis económica hizo que, en los dos últimos años, el país aplazara la compra de reservas de antivirales y antibióticos. El país se vio, en los últimos días, en pleno riesgo de diseminación de la gripe porcina, sin medicamentos suficientes para debelar una probable crisis.

En EE UU, epicentro de la crisis económica, la salud pública también está pasando por momentos difíciles. En palabras de Richard Besser, director del Centro de Control y Prevención de Enfermedades: "Nosotros sabemos que miles de trabajadores del sistema público de salud van a perder sus empleos por causa de los presupuestos provinciales". Sólo el año pasado, los departamentos responsables por la prevención de enfermedades perdieron 300.000.000 de sus de sus presupuestos y despidieron 7.000 trabajadores.

Pandemia económica

Todavía es temprano para decir cuál será la trayectoria de la actual pandemia. Si es catastrofista anunciar la inminencia de una crisis con las proporciones de la gripe española de 1918, también parece precipitado el anuncio de autoridades mexicanas afirmando que "lo peor ya pasó". Existe inclusive la hipótesis de que el impacto de esta nueva gripe haya sido conscientemente sobredimensionada por los gobiernos y por los medios, con el fin de encubrir intencionalmente la recesión económica. Lo que parece cierto es que, en el caso de una real pandemia, serán los trabajadores los que más van a sufrirla.

La degradación de la salud pública en los últimos años, tanto en los países pobres como en los países desarrollados, expone aún más la población pobre a los riesgos de una pandemia global. Mientras tanto, billones de dólares son "derramados" en los mercados financieros. En el caso de una pandemia, así como en la crisis económica, son los trabajadores los que van a pagar. Y, en este caso, con su propia vida.

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